En creencias esenciales – tenemos unidad.
En creencias no esenciales – tenemos libertad.
 

En Cuanto A Lo Esencial Creemos
 

1. Acerca de la Biblia: Inspirada
Creemos que las Escrituras, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, son la Palabra inspirada por Dios. Dios utilizo intencionalmente autores humanos, con sus personalidades y estilos de escritura, que escogieron las palabras que Dios había intencionado. Sus escritos originales estaban libres de error. La Biblia es la infalible regla de fe y conducta para el creyente (Salmos 19:7-9; 1 Corintios 2:13; 2 Timoteo 3:15-17, 2 Pedro 1:20-21). 

2. Acerca de Dios: Un Dios, Tres Personas
Creemos en un Dios, que existe eternamente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Los tres son idénticos en esencia e iguales en poder y gloria; además, poseen la misma naturaleza, atributos y perfecciones. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son dignos de alabanza, confianza y obediencia (Mateo 28:19-20; Marcos 12:29; Juan 1:1-4; Hechos 5:3-4; 2 Corintios 13:14). 

3. Acerca de Jesucristo: Una Persona, Dos Naturalezas
Creemos que Jesucristo, el eterno Hijo de Dios, se hizo hombre sin dejar de ser Dios al ser concebido por el Espíritu y nacer de la virgen María. El vino para que la humanidad conociera a Dios y fuera redimida de sus pecados al entregarse a sí mismo como el substituto sacrificio en la cruz del Calvario, satisfaciendo así el justo juicio de Dios en contra del pecado. Después.  Jesús se levanto de manera corporal de entre los muertos y ascendió para estar a la mano derecha del Padre, desde donde intercede por los creyentes. Desde el principio hasta el final, las Escrituras dan testimonio de El (Lucas 1:34-35; 24:27; Juan 1:1-2, 14, 18; Romanos 3:24-26; 8:34). 

4. Acerca del Espíritu Santo: Es Dios
Creemos que el Espíritu Santo es la Persona Divina que convence al mundo de pecado, da vida eterna a quienes depositan su confianza en Cristo, une a los creyentes al cuerpo de Cristo al bautizarlos, hace Su habitación permanente en ellos, los sella para el día de la redención, los llena (controla) si se lo permiten y les da poder para servir. El Espíritu Santo busca dirigir nuestra atención, no a nosotros o a nuestra experiencia, sino a Cristo (Juan 3:5-8; 14:16-17; 16:7-11, 13-14; Hechos 1:8; 1 Corintios 12:13; Efesios 4:30; 5:18).

5. Acerca de la Condición Espiritual de la Humanidad: Caída
Creemos que el hombre fue creado originalmente a la imagen de Dios, pero eventualmente cedió al pecado como un acto voluntario de desobediencia a la conocida voluntad de Dios, perdiendo su vida espiritual, quedando en una condición de muerte a causa del pecado y con una naturaleza corrompida. Los efectos del pecado se han transmitido a toda la raza humana, siendo Jesús el Cristo la única excepción, apartándola de Dios y haciendo imposible que su depravada y perdida condición sea redimida aparte de la gracia divina (Génesis 1:26; 3:1-24; 6:5; Salmos 51:5; Jeremías 17:9; Romanos 3:10-18; 5:12; Efesios 2:1-3).

 6. Acerca de la Salvación que Dios Ofrece: Gracia
Creemos que la única posibilidad de recibir salvación de la culpa y condenación a causa del pecado es el regalo de la gracia de Dios. Esta no se puede ganar con buenas intenciones, esfuerzos sinceros, ni por sujeción a las reglas, ordenanzas o regulaciones de alguna iglesia, sino que es gratuitamente concedida a todos aquellos que ponen su fe en Cristo y que confían en la obra que realizo en la cruz del Calvario. Todos aquellos que confían de esta manera en el Salvador pasan de muerte a vida, se les perdonan sus pecados, son aceptados por el Padre y se integran a Su familia por medio de la obra regeneradora que el Espíritu Santo realiza a través de la Palabra de Dios (Juan 5:24, Efesios 1:6-7; 2:8-9; Tito 3:5; 1 Pedro 1:23).

 7. Acerca de la Seguridad de Nuestra Salvación: Asegurada
Creemos que todos aquellos que han nacido de nuevo por la gracia transformadora de Dios están seguros en Cristo Jesús para siempre. Los creyentes tienen el privilegio de alegrarse en la seguridad de su salvación, no en base a lo que merecen, sino en base a la fidelidad de Dios y el testimonio de Su Palabra. Sin embargo, esta seguridad no debe de ser ocasión para pecar. La realidad de la fe de los creyentes en Cristo se demuestra al sujetar su naturaleza carnal al poder del Espíritu Santo y al hacer las buenas obras para las cuales el los salvo, especialmente al demostrarse unos a otros el amor de Cristo (Mateo 7:20; Juan 10:27-29; 13:34-35; Romanos 6:13; 8:28-39; Gálatas 5:16; Efesios 2:10; 1 Juan 3:14,23; 5:13).

 8. Acerca de la Iglesia: El Cuerpo de Cristo
Creemos que todos aquellos que han depositado su fe en Cristo han sido unidos por el Espíritu Santo a un cuerpo espiritual, la iglesia, del cual El es la cabeza. Este cuerpo fue formado el día de Pentecostés y va a ser completado hasta la venida de Cristo por los suyos. Los miembros de este cuerpo espiritual deben de asociarse entre ellos en asambleas locales para que juntos reciban instrucción, rindan alabanza, oren, tengan compañerismo, sirvan, y participen de las ordenanzas del bautismo y la Cena del Señor. También, los miembros del cuerpo de Cristo deben de procurar mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz (Mateo 28:19; Hechos 2:42-47; 1 Corintios 11:23-26; 12:13, Efesios 1:22-23; 4:3).

 9. Acerca de los dones del Espíritu: Bien Común
Creemos que Dios, de acuerdo a Su voluntad, le confía dones de servicio a todos los creyentes para que por el Espíritu de Dios al ser ejercitados edifiquen a la iglesia y le rindan gloria al Señor. Estos dones son soberanamente depositados por Dios para cumplir propósitos específicos en Su plan. Creemos que el don bíblico de hablar en lenguas consistía en hablar idiomas existentes los cuales nunca habían sido aprendidos por quienes lo practicaban y que fue dado como señal a los incrédulos y no como evidencia del bautismo o la llenura del Espíritu. Además, creemos que aunque Dios puede decidir sanar a alguien de manera sobrenatural, la sanidad de nuestro cuerpo temporal no fue garantizada por la obra expiatoria de Jesús en la cruz; sino que nuestro cuerpo será liberado de la enfermedad hasta la consumación de nuestra salvación en la resurrección (Romanos 8:23; 1 Corintios 12:4-11; 27:31, 1 Pedro 4:10-11; 2 Timoteo 4:20).

10. Acerca de la Segunda Venida: Inminente
Creemos que el siguiente gran evento en el cumplimiento de la profecía es el regreso de Cristo para remover de este mundo a Su iglesia, tanto a los creyentes que ya habrán muerto como a los vivos, y para recompensar a cada uno según sus obras. Después de que la iglesia sea quitada, los justos juicios de Dios serán derramados sobre los incrédulos, y culminaran con el glorioso retorno de Cristo con Sus santos a establecer Su reino milenario (2 Corintios 5:10; 1 Tesalonicenses 4:13-18; Apocalipsis 3:10; 19:11-16; 20:1-6).

11. Acerca de la Eternidad: Real, Permanente
Creemos que al morir las almas de los creyentes pasan inmediatamente a estar en la presencia de Jesucristo. Cuando Cristo regrese por la iglesia, ellos con sus cuerpos glorificados, se reunirán y se asociaran con Él para siempre en gloria. Al morir, las almas de los incrédulos pasan inmediatamente a un lugar de tormento. Al final del reino milenario serán reunidos con sus cuerpos y serán juzgados frente al gran trono blanco para después ser lanzados al lago de fuego, donde no serán aniquilados, sino que separados de Dios para siempre recibirán su castigo en completa conciencia (Lucas 16:19-26; 2 Corintios 5:8; Filipenses 1:23; 2 Tesalonicenses 1:7-9; Apocalipsis 20:11-15).